“Cuesta Abajo”

“Cuesta Abajo”

Estamos en un camino escarpado que nos imprime el vértigo de su pendiente irrefrenable, “cuesta abajo” como dice el tango, y no tenemos de dónde agarrarnos ya que todo se desmorona y acompaña nuestro descenso estrepitoso; solo algunos privilegiados se sostienen arriba sin resbalar ni caerse ante lo sinuoso del sendero.

Cae todo lo que esté atado al salario, a un devaluado salario que apenas puede dar respuesta a las necesidades con las que debe enfrentarse a diario, en un país en el que todo sube y se escapa de su alcance, ese alcance que se redujo considerablemente en estos meses en el que la economía de mercado talló sobre por encima del Estado y se alejó de toda posibilidad de acceso a las clases más desprotegidas de la sociedad.

El consumo durante la década anterior sostuvo la intensidad de una economía que privilegió, fortaleció y protegió el mercado interno para oponerse a las fluctuaciones externas para proponer una política económica inclusiva que contempló las variables del mercado, corrigiendo las asimetrías que produce la concentración de recursos por parte de los grupos de poder.

Hoy, se aplican políticas económicas despiadadas que recaen sobre el lomo desnudo de la gente y golpean con toda su furia que hacen de aquella década una postal que nos habla de un pasado que no queremos olvidar para no resignarnos a un presente angustiante en el que solo somos la variable de ajuste de un colectivo imaginario que manejan con la frialdad con la que manejan los números o “aplican un Excel”.

La realidad nos acorrala, nos pone de frente a una verdad ineludible, a Cambiemos no le interesa el humor social y con su acostumbrada insensibilidad va generando la condiciones para vivir en un país de millones de pobres y miles de ricos; alguno creerá que esto es una lectura política y que solo obedece al dolor de una derrota electoral, aunque aferrarse a esa teoría reduccionista es dejar de lado toda la amplitud de la cotidianidad.

Aumenta la capacidad de represión estatal, los desfiles de dinosaurios que sueñan regresar, la llegada de neonazis a la casa de gobierno, la negación de los 30 mil desparecidos por parte de su gente, la censura a la protesta callejera ambulante, la censura encubierta en periodismo; lo demás es lo que todos sabemos: la plata no alcanza para un carajo y cada vez menos, eso es lo único, hasta ahora, que no te pueden ocultar.

Escrito en 18/07/16