LA ENSEÑANZA DE LOS EJEMPLOS
Por Raúl E. Valobra
Muchas veces nos quejamos sobre los valores que vamos dejando como herencia a las futuras generaciones, sobre todo a través del ejemplo, no desde la construcción discursiva, donde todos solemos ser perfectos.
Nos cuesta ubicarnos dentro de este sistema que da por resultado el presente de la sociedad con todas sus miserias a cuestas, es decir nos evadimos de saber que esta realidad es consecuencia directa de nosotros.
En épocas donde se aplaude más al vivo que al honesto, donde se celebra la riqueza por encima de la dignidad, se hace difícil que la sociedad produzca sujetos con valores distintos a los que ponderamos o en los que nos reconocemos.
Bueno, señora, señor, no está todo perdido, no, sabe por qué, porque el sábado cerca de las 14, según narró un amigo, tocan timbre de la casa y un humilde muchacho, se presentaba para devolverle en mano la billetera.
A ver, no es solo decir una billetera, hay que acotar que adentro había 20 mil pesos mas o menos y todo lo demás, ante la sorpresa, mi amigo atinó a darle dinero, no hubo forma de que lo agarrara, no quiso saber nada y se fue.
Había encontrado la billetera en la calle el dinero desparramado y lo juntó, como no sabía de quien era fue a un almacén y con los documentos sacaron al dueño y ahí fue, a devolverla, sin esperar nada a cambio y marcharse.
Hey pibe, dejame decirte como quieras que te llames que te besaría las manos, te abrazaría fuerte, que aun hoy al recorrer esta historia siento por dentro una indescriptible emoción por saber que existe un ser de tu valía.
Pibe, te nombro en el anonimato de tu heroísmo silente, dispuesto a darnos cachetadas por toda la mierda que consumimos como verdad absoluta y revelada, la que de pronto se desmorona ante tu gesto descomunal.
Si tuviera tu rostro y tu nombre te haría público, te llevaría en andas, te diría gracias, tal vez lloraría con esta emoción que ahora me embarga al saber que existís, que estás por ahí, con el ser repleto de una gratificación interna.
Pibe, si supiera quien sos iría a tu casa para decirle a tu madre y a tu padre que debieran explotar de orgullo por haberte educado de tal manera, pibe antes que nadie entendiste quienes son los ganadores en este sistema.













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