NÚMEROS QUE NOS PEGAN EN LA CARA

NÚMEROS QUE NOS PEGAN EN LA CARA

Por Raúl E, Valobra

Sobre qué podemos hablar hoy si no hablamos del 40, 9% de pobreza y el 10,5% de indigencia en el país, números que duelen en alma, mientras la bochornosa corte suprema considera que es urgente darle tratamiento a la causa que involucra a los 3 jueces ocupas puestos a dedo por el macrismo, a espalda de la constitución.

Suena tan engorroso ya decirlo, mencionar que esos 3 jueces fueron nombrados sin el aval del senado y por ello están en flagrante violación de la Constitución y de las leyes que rigen la nación, que exponer mayores argumentos es redundante, innecesario ya que la carta magna señala la inconstitucionalidad de la medida.

Es una aberración del Derecho, contemplar la posibilidad que “los supremos” puedan dar pie al per saltum interpuestos por los ocupas que ni siquiera se presentaron en el Senado para justificar su posición, en un desafiante gesto de soberbia e impunidad, que demuestra que detrás de ellos hay otros intereses.

La institucionalidad del país está en jaque, pero esta vez no es solo un lugar común periodístico sino que representa la gravedad de una maniobra cuasi mafiosa avalada por el temerario presidente de la corte, el nefasto Rosenkrantz, el hombre de Magneto, que dilapidó el poco el prestigio que podía quedarle a la Justicia.

Sin embargo, existen otras urgencias, más apremiantes, con un impacto humano irreversible y que tiene que ver con las desigualdades sociales y la concentración económica que deja como saldo mayor cantidad de pobreza y una sociedad dividida entre los que acceden a lo indispensable y quienes no pueden hacerlo.

A qué futuro podemos aspirar como país si 4 de cada 10 personas que lo habitan están por debajo de la línea de la pobreza y algunos inmorales de nuestra sociedad aún debaten tecnicismos para determinar nominalmente si se trata de pandemia o cuarentena, si la tierra es plana o redonda, de lo que denominan “infectadura”.

Aunque a ellos eso no pareciera importarle ni dolerle, son capaces de seguir caminando sobre los cadáveres, de hecho lo hacen en cada marcha sobre las víctimas del covid, aunque en este caso están vivos y nos miran, esperando que, sin banderías políticas, podamos entre todos rescatarlos de ese infierno.

Sufrimos 4 años del peor gobierno, tras eso la pandemia, estos han sido 2 golpes durísimos para la delicada situación de la economía nacional y para la compleja trama social heredada, no hablemos más del futuro si en la decisión de todos no prevalece la firme convicción de acabar con el flagelo de la pobreza pero esta vez en serio y no solo como un eslogan de campaña, como hizo Macri.