OTRA VEZ CRISTINA TENÍA RAZÓN

OTRA VEZ CRISTINA TENÍA RAZÓN

Abogado Roque Ríos

Cristina tenía razón, no querían preguntar. El compañero Fernández cayó en la trampa que le proponen las voces privilegiadas de este país, las mismas que atacaron en forma incesante al kirchnerismo y fueron claves en el ascenso de Macri al poder.

Tiene sus motivos, durante sus años enfrentado a Cristina fue una figura de consulta y respetado, recorrió con solvencia América y TN, fue entrevistado benévolamente por Clarín, La Nación e Infobae, escuchado con respeto y replicado sin torcer sus dichos.

Esos antecedentes son parte de su convicción inicial acerca de que el iba a poder construir una relación civilizada con esos medios, que lo iban a entrevistar y a discutir, pero con la base mínima de un diálogo honesto; él no gritaba y sabe explicar, era tiempo de dejar atrás la crispación de la CrisPasion, él es distinto.

El problema de base es otro, Alberto sobreestimó sus propias posibilidades de diálogo con esos actores sociales, mejor dicho no es problema de sobreestimación, sino de error de lectura, hay que internalizar que no les importa lo que diga

Y todo eso es verdad, el error, a humilde juicio de este militante político, es no pensar en esas voces como enemigos, y es lo que son. No importa si antes de asumir quiere de verdad dar un mensaje de tranquilidad a Sandra Pitta, y decirle “a los científicos los voy a cuidar”, no, esa es una amenaza.

No importa si en conferencia de prensa intenta explicar enérgicamente las medidas tomadas en el contexto de crisis sanitaria mundial, no, eso es una amenaza con el dedo en alto. No importa si señala a Cristina Pérez que desconoce lo básico acerca de la Ley de Expropiación y de la Constitución y que adjetivar antes de preguntar es mala técnica para el diálogo, no, eso es ataque misógino y a la libertad de prensa. No importa si quiere apelar a un diálogo previo y decirle a Canosa por mensaje que se equivoca, no, esos mensajes son un ataque mafioso, directamente.

El problema de base es otro, Alberto sobreestimó sus propias posibilidades de diálogo con esos actores sociales, mejor dicho no es problema de sobreestimación, sino de error de lectura, hay que internalizar que no les importa lo que diga, no les importa qué medidas tome, no les importa lo que está explicando; no, el único interés de esos interlocutores es buscar en qué punto real o inventado del reportaje hacer pie para atacar la figura del presidente.

Son enemigos políticos, ni siquiera hay que pretender que sean adversarios, éste último se sujeta a determinadas normas, el enemigo ataca como puede y en forma constante. Como casi todas las reflexiones políticas de la última década al menos, ésta termina con un “Cristina tenía razón”, cuando no les daba reportajes, cuando no se sometía a su escrutinio, cuando no les rendía pleitesía.

No querían preguntar, querían atacar al gobierno. Esperamos Alberto escape de esa lógica urgente, diga lo que diga sus dichos van a ser manipulados, tergiversados y presentados en forma negativa. Cristina tenía razón.