Reflexiones de Domingo (7 de abril)

Reflexiones de Domingo (7 de abril)

Cuidado con aquellos que, bajo la excusa de la necesidad de la gente, no quieren debate, no quieren otros candidatos, no quiere discutir políticas.

Cuidado con los que esconden su deseo de perpetuidad bajo el manto de la “unidad”, que puede ser y solo si sus nombres figuran en el tope de cualquier lista.

Cuidado, con esos que no escuchan las voces cercanas seducidos por el canto de sirenas que llegan desde afuera.

Cuidado, con degradar el debate en nombre de las urgencias, para que todo quede condicionado a la continuidad de los mismos nombres sin discusiones.

Cuidado con renegar de aquello que nos fortalece y nos enriquece, con las luchas y peleas que son parte de la democracia, no hay momentos para suspenderlas, la lealtad no se discute, los traidores no tienen momentos, son siempre traidores.

Pero no solo se traiciona al irse de un espacio, abandonando un proyecto; también se traiciona con la soberbia, el autoritarismo, el autismo político, la banalidad y el solipsismo que reemplaza las decisiones colectivas.

El delicado momento exige que estén los mejores hombres y mujeres del espacio, pero ese salto cualitativo no puede salir de un escritorio ni de la elucubración o capricho de nadie sino del consenso de la mayoría.